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La Casa Azul

En La Casa Petita Home realizamos la renovación del Hotel Acta Splendid en dos etapas: primero las habitaciones y después los baños, además de la decoración de la cafetería. Un proyecto que combina papeles pintados personalizados, mobiliario diseñado y fabricado a medida y una cuidada selección de materiales para crear espacios acogedores y con identidad propia.

La Casa Azul es un proyecto de rehabilitación integral de una casa urbana entre medianeras de 1906 ubicada en Banyoles.

La casa se sitúa a escasos metros de un gran lago natural, Banyoles. Un cliente originario de Banyoles, pero afincado en México. Y una inspiración que une la arquitectura moderna mexicana con el lenguaje del neoplasticismo europeo. A partir de ahí nace el proyecto de la Casa Azul.

La casa, entre medianeras, se encuentra en Bañolas, una pequeña ciudad situada a 100 km de Barcelona, en un entorno natural privilegiado entre una llanura verde y un lago natural. Aunque estaba habitada, la vivienda era un laberinto de espacios difíciles de habitar, con paredes húmedas y techos deteriorados. Con un presupuesto muy ajustado, el principal objetivo del proyecto fue reorganizar los espacios, llevar luz natural al interior y recuperar la materialidad original oculta con el paso del tiempo.

El estado de la casa obligó a realizar un trabajo cuidadoso de derribos, repicado de muros y eliminación de falsos techos. Poco a poco fueron apareciendo los muros originales de sillares regulares de piedra caliza de la zona, junto con las vigas de sencillos troncos de madera que sostenían un forjado realizado con la misma piedra de las paredes.

Estos hallazgos marcaron el rumbo del proyecto y llevaron a trabajar de forma inteligente con lo existente, adaptándolo a las nuevas necesidades del cliente.

La arquitectura y el arte volvieron a conectar dos mundos lejanos. Las referencias a la arquitectura mexicana de Barragán y Legorreta se mezclaron con el lenguaje geométrico y cromático de Mondrian. A partir de ahí, la materialidad y el color se reservaron únicamente para las nuevas intervenciones, conviviendo con respeto con la preexistencia de la casa y la historia del cliente.

El patio interior, antes ocupado por construcciones improvisadas y cerramientos añadidos con el tiempo, se recuperó como un espacio abierto, tranquilo y luminoso. La intervención buscó vaciar y ordenar, permitiendo que la luz natural atravesara la vivienda y conectara visualmente las diferentes plantas.

Las nuevas fachadas interiores se resolvieron con un lenguaje sencillo y contenido, casi abstracto, donde el color blanco potencia la luz y pone en valor la textura irregular de los muros existentes. Las nuevas carpinterías metálicas, ligeras y precisas, contrastan con la materialidad original de la casa sin competir con ella.

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